SOLO PALABRAS

SOLO PALABRAS

domingo, 7 de mayo de 2017

COPLAS DEL DESEO

Igual que todas las flores,
no precisas prenda alguna
para realzar tu belleza,
que ya es mucha tu hermosura.

Y tu piel se me figura
cual pétalos encendidos
do quiero dejar mis besos
como gotas de rocío.

Como un picaflor hambriento
libar tu dulce corola,
embriagarme con tu néctar
y estremecerme en tu aroma.

Al contrario de otras flores,
esplendorosas de día,
eres más bella de noche,
aún más cuando te hago mía.

Mezcla de flor y mujer,
también de musa y de ninfa,
que ansío hacer florecer
en el jardín de mi vida.

                               ALDO R. GUARDATTI
                           (Todos los derechos reservados)


ESTOY SEDIENTO DE TÍ

Estoy sediento de ti,
de la savia que tu cuerpo
destila cuando el deseo
crece en tu esencia y la mía,
y una dulce algarabía
nos enciende desde adentro.

Quiero beber de tus labios
esos besos contenidos,
por lo que sé, has mordido
cuando no estuve a tu lado,
si juntos hemos estado
no fue libres de testigos.

Estoy sediento de ti,
del respirar agitado
que en tu cuerpo sonrojado
resulta dulce ornamento
en los sensuales momentos
que ansiosos nos entregamos.

Estoy sediento de ti,
de aquel licor que destila
tu ser cada que caminas
por la senda del instinto
con el deseo escondido,
anhelando mis caricias.

Quiero beber de tu piel
aquel licor que me embriaga,
desde el ocaso hasta el alba,
desde el pecado a la gloria,
y perpetuarme en tu euforia
de hembra plena y desatada.

Estoy sediento de ti,
de tus suspiros salvajes,
de las inconexas frases
con que llegas al delirio,
con tu cuerpo anclado al mío
entre espasmos delirantes.

Siento que estoy marchitando
por la sed que de ti tengo,
de tu euforia, de tu cuerpo,
entrar en tu gloria vibrando
y hacernos uno amarrados
sin que haya arrepentimientos.

                        ALDO R. GUARDATTI
                   (Todos los derechos reservados)


sábado, 6 de mayo de 2017

TODA UNA NOCHE CONTIGO (Homenaje a Cesar "Banana" Pueyrredón)

Era una tarde de tedio
aquel sábado cansino,
y de la radio brotaban
canciones de tiempos idos.
Los segundos se arrastraban
apáticos y aburridos,
hasta que golpeó mi mente
una frase que era un signo.
Aquella frase decía
“Toda una noche contigo…”
y me acordé de esa noche
que el uno del otro fuimos
en la penumbra del cuarto
donde ambos nos escondimos,
el rubor disimulado,
el deseo enaltecido,
los besos ya desatados
y el sexo al amor rendido.
Fue como un lecho de luz
aquel donde nos quisimos,
donde saciaron su sed
esos sueños peregrinos,
que sin compartir almohada
cada noche compartimos.
Y me brindaste placeres
con que no me había atrevido
tan siquiera a sospechar,
y me llevaste al delirio.
En tu astucia refinada
también jugaste conmigo,
negando a hacer realidad
mi anhelo más atrevido.
Esa vez fuimos amantes
y también fuimos amigos,
y recobramos aquello
que quiso hurtar el olvido
poniendo tiempo y distancia
de tu corazón al mío.
Esa noche no fue toda,
pero pude estar contigo
sin el estorbo de prendas
y el pudor desvanecido,
cubriendo tu piel de besos
sin aguardar tu permiso,
impregnando en tu corola,
con tu néctar, mi pistilo.
Fue una noche casi mágica
donde brotaba un hechizo
cuando en tu cuerpo anhelante
entraba, ansioso y preciso,
mi cuerpo ebrio de gloria
ensalzado en los suspiros
que escapaban de tus labios
como un frenético himno
de un amor interminable,
de deseos contenidos,
de sueños que no marchitan
y se burlan del destino,
de caricias indiscretas
y de entusiastas gemidos,
de dos cuerpos hechos uno
y de un secreto exclusivo
que palpita entre dos almas
con un único latido,
como el tema de la radio
que sin pensar  había oído,
y que aún sigue sonando
en mi mente como al descuido,
implorándole a la vida
que consienta mi egoísmo,
y me permita vivir
toda una noche contigo.

                        ALDO R. GUARDATTI
                  (De "El libro de los homenajes")
                  (Todos los derechos  reservados)


viernes, 5 de mayo de 2017

EL APERITIVO

Del ómnibus, en el fondo,
el pasaje se ha dormido.
Las pantallas se apagaron,
va discurriendo el camino.
La noche tiende su manto
con una trama de olvido,
y diluyendo conciencias
va eliminando testigos.
Levanto aquel posa brazos
que con mucho desatino
separa con prepotencia
tu dulce cuerpo del mío.
Despliego, entonces, el poncho
y así ambos nos cubrimos
por debajo de su tela,
quedando casi escondidos.
Tú te pones de costado
y me abrazas con sigilo,
mientras que cierras los ojos
yo, embelesado, te miro.
En mi hombro tu cabeza
ya recuestas con cariño,
y en sublime picardía
tus manos buscan destino
por debajo de mi ropa,
con lujuria y con ahínco.
Disfruto al primer contacto,
y arrastra luego el instinto
a explorarte con mis manos
en mil toques variopintos,
mientras mi boca se ocupa
de sofocar tus suspiros,
más, debemos contenernos:
el coche se ha detenido,
y fingiendo somnolencia
bajamos alicaídos,
disfrutando de antemano
un banquete enfebrecido,
pues los dos nos deleitamos
en glorioso aperitivo.

                             ALDO R. GUARDATTI
                         (Todos los derechos reservados)


LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS

Carita sucia, ojos grandes,
triste símbolo de inocencia,
jugando en el basural
con sueños que no se piensan.
Naricita acostumbrada
a la feroz pestilencia,
a las moscas, a la mugre,
a gestiones de indecencia.
Desnutrida la pancita,
inflada de aire y vergüenza,
en ojota o pata pila
aunque el frío lo entumezca,
y parece un uniforme
sus ropitas harapientas.
La sonrisa es una mueca
sarcástica de miseria,
y la alegría una sombra,
entre trágica y funesta,
de la felicidad de un niño
donde el gobierno defeca.

                          ALDO R. GUARDATTI
                 (Del libro "Despreciados y despreciables)
                      (Todos los derechos reservados)


jueves, 4 de mayo de 2017

MAÑANA TAL VEZ

Ama de casa que es prisionera
de la rutina, sin redención,
me contó un día sobre su pena,
la que te cuento ahora yo.

Se casó toda ilusionada,
entre promesas y fantasías,
y lentamente a sus jornadas
las opacó la monotonía.

De la rutina se escapó un poco
cuando llegó la maternidad,
pero en la cuenta cayó muy pronto
que cada día era al previo igual.

Con sus encantos aún latentes
nunca faltaba un admirador,
y alguno de ellos la tentó a verse
en un secreto encuentro de amor.

Ardió su sangre, vibró su cuerpo
como no pudo ella recordar,
y en su interior surgió un nuevo sueño,
entre el pecado y la libertad.

Cabeza fría, sobre la balanza
poniendo todo para evaluar,
pesaba mucho su rol de madre,
que una aventura más, mucho más.

Y abandonando esa dulce euforia,
de regreso a la monotonía,
ella repite hora tras hora,
sin que la escuchen, sólo “familia”.

Piensa en el día que no estén sus hijos
y una frase repite también,
y se acaricia sobre el vestido,
y murmura “mañana tal vez”.

Es el secreto que me contaba
aquella tarde, aquella mujer,
y yo pensaba: Deben ser varias
las de un “mañana” con un “tal vez”.

                             ALDO R. GUARDATTI
                        (Todos los derechos reservados)


DON SIMÓN

En su tumba se revuelve
el campeón Simón Bolivar,
porque a su patria la agobia
bigotuda sabandija,
un ignorante surgido
tal vez de alguna letrina,
y al pueblo de don Simón
lo abruma y lo mortifica.
Ese lastimoso espectro
contra el mundo despotrica,
sus yerros no reconoce
¡La culpa es de otros! Grita.
Tanto luchó don Simón
por ver su patria bendita
liberada de los yugos,
de toda la escoria, limpia.
Ahora aparece este imbécil
con insaciable codicia.
Los herederos del prócer
en ética y valentía
protestan desde las calles
poniendo en riesgo sus vidas,
mientras grita necedades,
incoherencias y mentiras
con serviles que lo aplauden
presidente que delira.
Don simón, no resucite,
que de ver tanta injusticia
consternado de amargura
vuelve a morirse en seguida.
Hay hijos de Venezuela
que al alma llevan prendida,
cual gloriosa escarapela,
la patria y lo que ella implica.
Hermanos venezolanos,
en su ardua lucha persistan
como lo haría don Simón
contra cualquier tiranía,
que del pueblo es la victoria,
no de un líder de mentira.-

                               ALDO R. GUARDATTI
                          (Todos los derechos reservados)
                              

miércoles, 3 de mayo de 2017

CON UNA CARICIA

Tu inocencia fingida me provoca y me espera
con sonrisa de niña, con mirada de hembra.
Sosteniendo tus medias, blancas cintas de raso
parece que dijeran que tú eres mi regalo.
Soutién de encaje blanco tu vestuario completa.
Rubor inesperado realza tu belleza.
Cual cantos de sirenas, me atraes dulcemente
con poses de pantera, audaces, sugerentes.
Me acerco diligente, no puedo resistirme,
no soy indiferente a tus encantos sublimes.
Con picardía sonríes, lograste tu objetivo,
caricias me permites que me dejan cautivo.
La ruta hacia el delirio sin miedo comenzamos
con juegos atrevidos, sobre todo privados.
Los cuerpos, exaltados, van rumbo hacia la dicha,
carrera que iniciaron con sólo una caricia.

                                ALDO R. GUARDATTI
                          (Todos los derechos reservados)


martes, 2 de mayo de 2017

TACOS DE AGUJA Y MEDIAS NEGRAS

Con tacos de aguja y con medias negras,
llena de nostalgia mi amada me espera,
con sueños audaces y pecaminosos
que nos anticipan indecible gozo.
Muy suaves, sus manos, ya rozan sus piernas
evocando el roce, tal vez, de mi lengua,
y muerde sus labios, y cierra los ojos,
y todo su cuerpo se cubre de rojo.
Su pulso se agita, su cuerpo se tensa,
mientras sus caricias se hacen más intensas,
en tanto se cuelan entre su sollozo
algunos gemidos que surgen airosos.
Arquea la espalda, hacia atrás la cabeza,
blandiendo sus dedos ella me recuerda,
así se imagina sentada en un trono
y mi reina sensual yo la corono.
Y en esa añoranza la hiere mi ausencia
y el dolor le hace perder la prudencia.
El tiempo de ausencia es tiempo angustioso
donde los recuerdos se hacen dolorosos.
Ya llegará el día que esfume su pena
y en ella yo irrumpa como ilusión nueva,
así yo y mi amada reiremos de gozo,
y han de celebrarlo los sentidos todos.
Igual que una orquídea florecerá ella
luciendo los tacos y las medias negras,
y yo exploraré todos sus tesoros
cual aventurero osado y ansioso.
Ya llegará el día que en ella me pierda
asido a su talle, asido a sus piernas,
como si en el mundo tan sólo nosotros
fuéramos la vida, sin que existan otros.
Conserva tus ganas, tus tacos, tus medias,
mi mujer amada, para cuando vuelva,
que de nuestro encuentro también soy ansioso
y anhelo al amarte mirarme en tus ojos.

                                       ALDO R. GUARDATTI
                                 (Del libro "Romances ardientes")
                                  (Todos los derechos reservados)


lunes, 1 de mayo de 2017

COLUMNAS

 Cual émulo de Sansón, voy dispuesto y entregado
a quedar encadenado entre dos bellas columnas.
Voy más dispuesto que nunca a abrazar obnubilado
las columnas que han causado mi deleite y mi locura.
Son tus piernas ¡Qué hermosura! a que quiero estar atado.

                                ALDO R. GUARDATTI
                           (Todos los derechos reservados)